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María en Navidad

María en Navidad
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Texto: Diana Montané |3º HIST+PER|@diaja52

Fotografía de portadaLa Inmaculada del Escorial, Bartolomé Esteban Murillo @Museo Nacional del Prado


Si Ella te tiene de la mano no te puedes hundir. Bajo su manto, nada hay que temer”, decía San Bernardo, refiriéndose a nuestra protagonista de este mes, la Virgen María.

Poco sabemos de ella, las fuentes son muy escasas, pero eso no ha impedido que sea una de las figuras más veneradas de la Iglesia Católica.  La profesora Carmen Fernández de la Cigoña, doctora en Derecho y profesora de la Facultad de Humanidades de Doctrina Social de la Iglesia, analiza el personaje histórico de la Virgen.

Las características que le hacen más humanas serían: “su femineidad y su Maternidad”, puesMaría es una mujer de su tiempo, y siendo así, y sin querer ser otra cosa, siempre me ha llamado la atención porque me parece lo más realista, no porque me asombre, lo femenina que es. En su actividad, en su cotidianeidad, en el desarrollo de sus virtudes, en su capacidad y en su inteligencia, María es femenina. Y esa femineidad se ve colmada en la maternidad. Una maternidad que desborda, porque no es solo la Madre de Jesús, de Cristo, sino que es Madre de todos los hombres. Y que no tenía por qué haber sido así, porque como ella misma señala, no conoce varón. Y sin embargo, María es la Madre por excelencia, es nuestra madre. Y como todas las madres, enseña, educa, corrige, consuela, ríe, ama, se emociona con sus hijos, sufre con ellos e igualmente se alegra.Por eso creo que a María, que aunque Madre de Dios es absolutamente humana, hay que acercarse desde nuestra humanidad, y entablar una relación personal con ella. Con nuestras virtudes y nuestros defectos, procurando ser conscientes de que Ella, que es madre y maestra -en un mundo que en ocasiones va demasiado a lo suyo-, sigue siendo un ejemplo a imitar  si es que queremos ser mejores y mejorar también la sociedad en que vivimos.”

El complemento de ambas virtudes se ven colmadas con las virtudes dignas a imitar que se resumirían, según la doctora Carmen Fernández de la Cigoña, a todas, pues no existe un mejor modelo que Ella.  Pero para ser más concretos, nos desgrana las que considera más esenciales: La paciencia y la esperanza. María es el ejemplo de la esperanza, esperanza que se ve colmada. Especialmente en el Adviento, que es un tiempo de preparación, se ve esa esperanza y esa paciencia. María espera como nadie el nacimiento de su Hijo, que es el Hijo de Dios. Y espera pacientemente, incluso en situaciones bastante adversas (el no encontrar cobijo, el que nazca en un establo, el tener que huir de su tierra…), que todo saldrá bien, porque María confía.”

También destaca: “La confianza y la entrega. En un momento en el que todo lo ponemos en cuestión, en el que parece que lo que prima es la desconfianza, María es el modelo de la confianza. La Confianza con mayúsculas en Aquél de quien verdaderamente me puedo fiar. Y porque confía, María se entrega. Y se entrega de manera desinteresada. La confianza en Dios le lleva a entregarse  y a entregarse también a los demás. Hoy hablamos mucho de solidaridad y de lo necesaria que es esta, pero deberíamos cuestionarnos, al menos de vez en cuando, si estamos creando una sociedad verdaderamente solidaria, en la que damos a los demás no solo de lo que nos sobra, si no que damos parte de nosotros mismos. Nuestro tiempo, nuestras capacidades, nuestro cariño… Y no porque a cambio vamos a recibir, aunque sin duda sea así.”

Otra de ellas que resulta esencial es el Amor. Probablemente sea esta la virtud más propia de María. El Amor, de nuevo con mayúscula. Porque María ama a Dios, y ama a su Hijo, y porque ama a Cristo de una manera absolutamente esencial y radical, ama a todos los hombres. Ama incondicionalmente. Ese amor que acoge a todos, en el que nadie se ve apartado o discriminado, un amor que acompaña, que consuela si es necesario, y que siempre conforta”

Por último, “la otra cualidad que resaltaría, también en contraste con un mundo individualista es la atención a los demás. María es la intercesora, a la que acudir como mediadora. María está atenta a las necesidades de todos y actúa sobre ellas. Como una madre está atenta a las necesidades de sus hijos, desde la educación, hasta procurar ayudarles en los problemas que se les vayan presentando, como cuando se preocupa en las bodas de Caná porque se han quedado sin vino. Por eso vemos como María está siempre, y siempre pendiente de los demás.”

La fortaleza de María es una de las cualidades destacadas en el podcast, así como la liberación y la igualdad que supuso la venida de Jesús. No solo la situación de la mujer mejoró favorablemente, sino que la esclavitud, que había sido uno de los sustentos de la economía romana, se terminó aboliendo.


 

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