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El gran medio hombre

El gran medio hombre
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Texto: Diana Montané / @diaja521

Fotografía: Milagrosa Romero | Dra. Humanidades y Ciencias de la Comunicación


“The pride of Spain humbled by Ad. Vernon”” o en nuestra lengua “el orgullo de España humillado por el admirante Vernon” Se puede dialogar durante horas qué suena mejor. Sin embargo, lo que no está abierto a debate es que la victoria se escribió en español.

La frase anteriormente mencionada es la que luce en las monedas que se acuñaron en Inglaterra, por la supuesta victoria de Vernon. Pero ¿ realmente hay que hacer caso de lo que dice una moneda? No, en este caso, definitivamente, no. Vernon estaba convencido de que se llevaría la victoria, pero llegó un hombre, cojo, manco y tuerto para arrebatarle su fantaseada gloria.

La casa de América de Madrid acogió una exposición de Blas de Lezo, a la que asistieron los alumnos de tercero de Historia de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación acompañados de la Doctora Milagrosa Romero Samper y el Doctor José Luis Orella.  Se expusieron diversas maquetas, reproducciones de los uniformes de los soldados, bustos, algunos restos que se encontraron en la zona e incluso una carta del propio Blas de Lezo.

Antonio Ríos Martín, miembro de la fundación Blas de Lezo, declaró: La intención de esta exposición es abrir el abanico de personas que conocen la historia de este marino cojo, tuerto y manco. Nos encantaría que viniera gente joven” y recordó que la victoria de Lezo supuso la prolongación del Imperio español durante más de un siglo y puso en valor la historia de superación de un discapacitado de capacidades increíbles”.

Pero ¿cuál es la verdadera hazaña que llevó a cabo el apodado Medio hombre?  Fue un suceso que tuvo lugar en la guerra de la Oreja de Jenkins, inscrita en el marco político europeo de la guerra de sucesión austríaca.  España e Inglaterra estaban enfrentadas en América. La colombiana Cartagena de Indias junto con Veracruz y la Habana eran las puertas del Dorado.  Se almacenaban en ellas la mayor parte de la plata que se iba a traer al Viejo Mundo. Y Vernon quería hacerse con ellas.  El sitio de Cartagena empezó el 13 de marzo y se prolongó hasta el 20 de mayo de 1741 y  la fiebre amarilla se llevó más hombres que la propia batalla. El ejército inglés que intentó invadir el puerto, fue el segundo ejército más grande de todos los tiempos, solo superado por aquel que desembarcó en Normandía en el siglo XX. El ejército inglés contaba con 23. 600 soldados, mientras que la ciudad estaba defendida por 2100 hombres.

La fama precedía a Vernon, pues había conquistado Portobello, pero las mareas de la providencia le llevaron a un rumbo desgraciado. El 13 de marzo los ingleses comenzaron el asedio. Después de estudiar detenidamente el terreno, las tres escuadras amarraron en punta Icacos, en las cercanías de Boca Grande. Aunque observaron que la entrada en la bahía sería imposible desde ese lugar, tomaron la decisión de dirigirse hacia Boca Chica.

Entre los días 19 y 20 los cañones empezaron a tronar. Los fuertes que primero recibieron el impacto fueron los de Chamba, Santiago y San Felipe. El 9 de abril en el navío de nombre Galicia, en el que estaban el virrey y Blas de Lezo, se estuvo a punto de decidir el destino del sitio, pues un cañonazo destrozó la mesa frente a la que se sentaban.

Llegado el fin de abril, los ingleses buscaron asaltar el símbolo de la resistencia española: el castillo de San Felipe de Barajas, pero los españoles contaban con un aliado inesperado que consiguió rechazar a los ingleses: el ingenio de Lezo. Ordenó cavar un foso alrededor de la muralla, lo que provocó que los atacantes quedasen sin saber cómo reaccionar.

Los españoles dieron fuego, provocando grandes daños en el ejército enemigo. La mañana siguiente los retales de heridos y muertos evidenciaron el cuadro de la derrota británica. El ejército comandado por Vernon tuvo que retirarse a los barcos, pero aquel que “tomó Portobello con solo seis barcos” se negó a aceptar la derrota. Por lo que prosiguió treinta días con el martilleo de los cañonazos. Un alto mando británico ordenó la retirada, pues carecían de víveres y hombres. La magnitud de los daños fue tal que llegaron a quemar cinco naves porque el fantasma de la muerte se había llevado a todos los tripulantes y se habían quedado vacías.

 

Mientras estos hechos sucedían, en Inglaterra celebraban la “victoria” de Vernon. Vendieron la piel de Lezo antes de haberla cazado. La humillación fue tan grande que el rey de Inglaterra pidió penitencia y ayuno por los pecados generales, para la perpetración de la paz.

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FUENTES

http://www.abc.es/cultura/abci-casa-america-rinde-homenaje-marino-blas-lezo-exposicion-recorrera-espana-201801250212_noticia.html

http://www.abc.es/historia/abci-blas-lezo-marino-espanol-cojo-manco-y-tuerto-humillo-gigantesca-flota-inglesa-201603150225_noticia.html

http://www.grandesbatallas.es/batalla%20de%20cartagena%20de%20Indias.html

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