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Alquimia y Ciencia

Alquimia y Ciencia
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Miguel López Pérez, doctor en Historia Moderna, ha leído unos 5000 libros y no ha sido capaz de sacar conclusiones concretas. Está convencido de que la alquimia surge por la seguridad humana de la muerte y ha venido a la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Información a impartir una clase organizada por la doctora en Historia Milagrosa Romero Samper.

La Historia de la Alquimia no es tan anecdótica como pueda parecer, para explicar la esencia de la Virgen María ya se utilizaban conceptos alquímicos. Felipe II (1556-1598) quiso proponer a todos los gobernantes prohibirla, ya que muchos Estados eran engañados por falsos alquimistas. Aunque él mismo contrató a algunos para el Escorial, pues todos estaban locos por la alquimia.

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Un hombre, Seiler, consiguió oro, pero gracias a los trucos con los que engatusaba a los gobernantes codiciosos. Los elementos necesarios para estafar como alquimista eran: un noble crédulo y acaudalado, y un espectáculo que terminase en la aparición misteriosa de oro. Posteriormente, solo quedaba recoger todo el dinero posible y por último desaparecer (sería la parte verdaderamente mágica).

Una de las técnicas consistía en introducir oro, de la manera que les fuese posible, en el crisol (un caldero hecho de un material que permitía la fundición de algún material a una temperatura muy alta) en el que se realizaría la transmutación. El metal precioso estaba escondido o en el fondo del recipiente, o en una batidera hueca. También había otro truco en los que se escondía oro en los ingredientes como en el mercurio, y el oro se disolvía sin que cambiase su aspecto.

En los tesoros reales se guardaban medallas, que habían sido resultados exitosos de estas técnicas y eran las “pruebas concluyentes” de que la alquimia existía. Leopoldo I guardaba la medalla conseguida por Seiler, como un recuerdo, pese a las insistencias de sus consejeros más escépticos, que le advertían de la pobreza de los fabricantes de oro y de su modo de vivir poco cristiano. Y no solo obtenían ventajas materiales estos falsos alquimistas, sino que también obtenían cargos militares, para evitar que otros soberanos se los llevasen a sus territorios.  Fue el caso de Wenzel Seiler, alquimista de la corte de Leopoldo I, en Viena. Era un monje agustino de Brünn. Un viejo monje de su orden encontró cuatro envoltorios que contenían el Lapis Philosophorum. Al darse cuenta de su importancia lo robó y huyó.

Después de ser rechazado por varios nobles, llegó a la corte del emperador, realizó con éxito varias transmutaciones. Despilfarró el dinero que había ganado y ya no le quedaba nada del lapis, así que tuvo que emprender el camino de la estafa, que le llevó al destierro.

En 1677 realizó la famosa transmutación. Era una aleación de oro, plata y cobre, con un enriquecimiento de oro en la superficie, posiblemente por la corrosión con el ácido nítrico. Consiguió transformar el cobre y estaño en oro del que se acuñaron monedas con la cara de Leopoldo y la inscripción: “con la fuerza del polvo de Wenzel Seyler fui hecho de estaño en oro”.

Hay un momento crucial en la Historia de la alquimia, que es en el que se pasó de la alquimia a la química, fue uno de los momentos más bonitos del pensamiento humano. Se movían cómodamente entre la magia y la ciencia. Los científicos llevaban en el bolsillo las piedras de alquimia.

Respecto a los temas tratados surgen preguntas, pues ¿quién debe hacer Historia científica? ¿El científico metido a historiador o el historiador metido a científico? Es necesario que alguien investigue como se pensaba aquella época y se conozca el factor humano que envuelve una investigación científica.

El descubrimiento de América supuso un shock intelectual para todos. Cuando las crónicas empezaron a llegar al continente, el sistema se tambaleó, pues Plinio no conocía aquellos animales exóticos que venían del Nuevo Mundo. Aristóteles se equivocó, si que existía la generación espontánea, todo el mundo intelectual se vino abajo. Sin embargo, la brecha abierta fue utilizada por los alemanes, como Adam Lonitzer, que fueron a escribir una Historia natural que venía de América. Se enfadaron porque el mundo se vio de golpe agrandado y no de la forma de la que esperaban. Aprovecharon la ocasión, para crear un nuevo discurso de cómo era el mundo. De esta forma construyeron una nueva religión, política, visión del mundo, naturaleza y una nueva medicina.

“El mundo anglosajón ha dominado el mundo de la ciencia. Sin embargo, Francis Bacon, el gran hombre de ciencias, conocido por perfeccionar el método científico, murió por una pulmonía, pues se colocó una gallina en el pecho pensando que se podría traspasar el calor humano”, afirmó Miguel López.

Aunque científicos como él y René Descartes (1596-1650) eran personas muy inquietas, que querían averiguar el mundo que tenían en enfrente, en una época de supersticiones. Se dieron cuenta de que no había nada más allá de ese mundo. Eso fue el método científico, las técnicas más escépticas que se usaron en una investigación para indagar lo que tenían enfrente y averiguarlo.

La Historia científica española se ha visto cubierta por la leyenda negra. La máquina de vapor se inventó en Valladolid unos 150 años antes que en Inglaterra. En el siglo XVI, había ya un GPS en el siglo XVI, por orden de Felipe II que mediante la triangulación, consiguieron seguir la trayectoria de un cometa, en 1582.

La Historia de la ciencia surgió en el siglo XVI, con el protestantismo y el discurso que pretendían argumentar era que el progreso de la humanidad venía dado gracias a la nueva religión, que supuso una nueva liberación.

Allen Debus investigó la vida del misterioso médico, que nació 1492 y murió en 1541, llamado Paracelso.  Se trasladaba pueblo a pueblo, acompañado de un amanuense que le redactaba y escribía, un hombre llamado Oporinus. Escribió que nunca se cambiaba de ropa, durante un mes,  ni siquiera para dormir y cuando ya no se lo podía poner por el olor, se compraba otro nuevo. Solo un amigo de su padre conocía su gran secreto. Se escondía en diversas casas.

En el año 90, sus huesos fueron puestos en una pared y un grupo de forenses sacaron conclusiones que después de 6 años se hicieron definitivas. Paracelso era una mujer. Se escondía y por este motivo tenía que moverse de pueblo en pueblo. La medicina era inaccesible para una época de escasez, en la Edad Media y por tanto, pocos se podían permitir este “lujo”. De este modo, las mujeres buscaron una alternativa más asequible y natural. Recogían las hierbas y aprendieron a destilar y realizar remedios. El padre de Paracelso era médico de guerra, lo que se llamaba cirujano, aquel que curaba las heridas y por tanto, ella fue aprendiendo de la experiencia de su progenitor.

Miguel López resalta el problema que supone ir contracorriente en este tipo de Historia, dominada por protestantes y su idea de progreso. “Hay que ser muy Quijote para luchar contra los dictados de la Historia científica mundial” tuvo que autopublicarse el libro: Paracelso: el fraude charlatán, para mostrar su visión y su verdad sobre este médico.

FUENTES
https://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/19817968/Ten-enseno-como-estafaban-los-alquimistas.html

http://libroesoterico.com/biblioteca/HERMETISMO/Alquimia%20Enciclopedia%20de%20una%20Ciencia%20Hermetica%20Claus%20Priesner%20Karin%20Figala%20pdf.pdf

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